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Enfermedades de la glándula tiroides

La tiroides del anciano

La tiroides es una glándula endocrina productora de hormonas que intervienen en multitud de procesos metabólicos en el organismo. La alteración en su función o estructura es causa de enfermedad, presente de una manera significativa en todas las etapas de la vida y muy especialmente en el anciano.

La tiroides se localiza en la cara anterior del cuello organizándose en dos lóbulos frente a la traquea y la laringe.

Produce varios tipos de hormonas: las hormonas tiroideas llamadas Tiroxina o T4 y triyodotironina o T3. La mayor parte de la T3 sin embargo no se secreta en la glándula sino que proviene del metabolismo o conversión en los tejidos de la Tiroxina (T4). Es la T3 quién tiene una mayor actividad biológica, teniendo una importancia decisiva en el estado metabólico del individuo. Además desde el tiroides se secreta Calcitonina, una hormona que interviene en el metabolismo del calcio.  

Se ha objetivado que existe un descenso en la secreción de hormonas tiroideas con la edad. Sin embargo una menor degradación y una disminución en su utilización alreducirse la masa corporal parecen compensar este aspecto, manteniendo sus concentraciones en el anciano en niveles semejantes al del adulto.

 

Manifestaciones clínicas

Las enfermedades del Tiroides son tan frecuentes en el anciano como en otros grupos de edad. Sin embargo tienen unas características particulares que merece mencionar:

Las manifestaciones clínicas están frecuentemente enmascaradas en el seno de otras enfermedades o a menudo son atribuidas " a la edad " por el paciente o por el propio médico.

La clínica de las enfermedades tiroideas es muchas veces sutil y atenuada en el anciano.

La función del tiroides y las manifestaciones de su enfermedad se pueden modificar con el uso de medicaciones de uso muy frecuente en este grupo de edad.

Las determinaciones analíticas de pruebas de función tiroidea están frecuentemente alteradas en el anciano bien por el propio envejecimiento o bien por la presencia de enfermedades concomitantes sin que exista enfermedad tiroidea. Este aspecto junto a su difícil reconocimiento clínico dificultan su diagnóstico.

A la hora del tratamiento de la patología tiroidea hay que tener en cuenta las enfermedades acompañantes que suele presentar el anciano ya que nuestro tratamiento puede tener influencia en ellas.

 

Hipertiroidismo

Como hemos comentado las alteraciones tiroideas no son infrecuentes en el anciano y el Hipertiroidismo o exceso de acción de estas hormonas, no es una excepción.

Se estima que puede afectar al entre el 0.5% y el 3% de esta población según los diferentes estudios epidemiológicos. Se calcula que el 15% de todos los Hipertiroidismos se presentan en mayores de 60 años.

Cumpliendo la regla general de las alteraciones en la función tiroidea, su reconocimiento y diagnóstico no esta exento de problemas ya que el cuadro clínico de hipertiroidismo, muy florido en el joven, en el anciano puede ser muy poco expresivo en sus síntomas o incluso tener matices diferentes.

En otras ocasiones estos síntomas pueden ser atribuidos a enfermedades muy comunes en el anciano por otras causas, como son las enfermedades cardiovasculares o mentales y sino a veces de forma errónea al propio envejecimiento.

El hipertiroidismo en el joven es un cuadro clínico que afecta de forma llamativa a múltiples sistemas del organismo. El cuadro clásico o típico produce aceleración del pulso, palpitaciones, sudoración, temblor, nerviosismo e irritabilidad, mala tolerancia al calor, piel fina y caliente, pérdida de peso a pesar de una ingesta aumentada, debilidad y atrofia muscular, aumento en el número de deposiciones, osteoporosis, etc.

En general se trata de un cuadro que traduce una situación de aceleración metabólica.


Hipertiroidismo en el anciano

El anciano hipertiroideo puede presentar un cuadro clínico similar al descrito si bien algunos de los síntomas antes descritos se presentan con menos frecuencia o son raros.

Hay casos, por tanto con formas escasamente sintomáticas de enfermedad. En otras ocasiones la sintomatología del anciano tiene matices como la presencia de alteraciones cognitivas o mentales que puedan simular un cuadro demenciante o una depresión; presencia de estreñimiento o perdida de apetito en lugar de estar aumentado.

Descompensaciones de enfermedades cardiovasculares como insuficiencia cardiaca o angina de pecho y la producción de arritmias como la fibrilación auricular pueden ser la expresión en el anciano de la enfermedad. Esto es debido a la especial sensibilidad del sistema cardiovascular al efecto de la hormona tiroidea en la edad avanzada. Es bien conocido dentro de la actividad clínica, la búsqueda de esta alteración en pacientes con una fibrilación auricular de reciente aparición sin una causa obvia para la misma.

En otras ocasiones es el estudio de una pérdida de peso inexplicable junto con debilidad, quien en ausencia de otra sintomatología puede llevar al diagnóstico.

En los años treinta, ya fue descrita una forma atípica de hipertiroidismo que es frecuente en el anciano, muy diferente de la forma clásica.. Se ha venido llamando hipertiroidismo apático y lleva al extremo estas diferencias descritas. Es una forma exagerada de enfermedad donde predomina el enlentecimiento del paciente, combinando la presencia de:  

Hipotiroidismo

El Hipotiroidismo como enfermedad traduce la disminución de la acción biológica de las hormonas tiroideas, en la mayoría de los casos a través de un descenso en sus niveles plasmáticos por defecto en su producción.

Se trata de un proceso de extraordinaria frecuencia en etapas avanzadas de la vida calculándose que el 70% de los casos ocurren en mayores de 50 años.                

Como otras enfermedades tiroideas es más frecuente entre las mujeres.

Es por tanto, una enfermedad fuertemente presente en los ancianos y como ocurre con el hipertiroidismo, de difícil reconocimiento clínico.

El Hipotiroidismo en el joven no es difícil de reconocer cuando presenta un cuadro florido con: cansancio, debilidad y dolores musculares, ganancia de peso, cara abotargada, piel seca y áspera, cabello frágil y quebradizo, edemas, voz ronca e intolerancia al frío precisando más ropa de lo normal incluso en verano. Existe un enlentecimiento general de las funciones corporales con tendencia a la depresión, somnolencia, bradipsiquia, estreñimiento, etc.

 

Hipotiroidismo en el anciano

En el Hipotiroidismo en el anciano estos síntomas típicos en ocasiones faltan. Según diferentes estudios, estos hallazgos clásicos aparecen entre un 25% y un 70% de los ancianos hipotiroideos.

Otras veces datos tan inespecíficos como el estreñimiento, sordera, apatía, depresión o bradipsiquia son atribuidos de nuevo, a un falso concepto de envejecimiento. De hecho se conoce que sólo en un 10% de los casos se llega al diagnóstico a través de criterios clínicos.

Hay ciertas situaciones que podemos encontrar en el anciano como son entre otras la hipotermia, descompensaciones cardiacas, acúmulo de líquido ascítico, pericárdico o pleurítico o algunas alteraciones analíticas: hiponatremia, elevación de las cifras de colesterol, elevación de la CPK o anemia. Pueden ponernos en la pista de un hipotiroidismo en la ausencia de otras causas o sintomatología acompañante.

Merece mención aparte la presencia de alteraciones neuropsiquiátricas en el hipotiroidismo como es la bradipsiquia, depresión, perdida de memoria o deterioro cognitivo. El hipotiroidismo puede ser la causa de una demencia tratable debiendo ser descartado en la evaluación de una demencia en el anciano.

La lenta instauración de los síntomas a lo largo de años junto con esta atenuación del cuadro clínico obliga a tener una especial vigilancia para detectar el proceso, solicitando los análisis oportunos ante la menor sospecha de su presencia.

(información extraída de Saludalia. Más información)

 

 

 

 

 

Enciclopedia sobre la salud de sus mayores